Saturday, April 23, 2011

La pieza justa



Desprolijo, arrastrando sus largas piernas a través de la plaza, se sienta en una mesa desocupada a la espera de un contrincante. En sus ojos marrones se refleja tristeza y se lo ve hablando sólo buscando soluciones sin sentido de un pasado que jamás podrá ser presente. Cada tanto se rasca  la cabeza y sacude su pelo corto ondulado, con algunas canas. Su nombre es Oscar, así dice su cuaderno rebalsado de hojas con anotaciones de ajedrez. No se lo oye  omitir sonido alguno; avergonzado de su dentadura opta por una postura de hombre serio, con su tez morena llena de arrugas parece inmutable. Un vagabundo antes de salir por los cartones de la tarde se atreve a retarlo. Su rostro empieza a cambiar, la pasión por la estrategia lo lleva a dejar la mente en blanco. Esta concentrado en ganar, lo único que le importa es el tablero. En todas las jugada se presiona con tanta fuerza la cabeza, que a la altura de la sien se le graba el pulgar. La ansiedad lo lleva a encender cigarrillos que nunca fuma, solo sus mugrosas manos con restos de tierra y nicotina son testigo de cómo se le consumen. Cada pieza que va comiendo las aprisiona, no las suelta por nada. Esboza una sonrisa, se siente seguro de sus movimientos. Sus ojos brillan y, firme de sus decisiones pulsa más rápido el reloj. Disfruta el momento, su confianza es destacable. Hace mucho que no se siente así, un ganador.
Se sorprende.
Jaque mate! -  le dije.
Te juego la revancha...- me respondió.

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