Thursday, May 5, 2011

Dios, las minas, el vino y Moyano



Pasamelá!... Me estoy muriendo!! - se escucha a lo lejos.
Ese pedido de ayuda desesperado, hace alusión a la "jarra loca". Consta, de una botella de plástico cortada al medio sin mucha precisión. Contiene: vino tinto barato, restos de gaseosa, un poco de hielo y algún ingrediente secreto. Para quienes la consumen, es rica y refrescante. Aunque este mezclado con pecados, para ellos sigue siendo "la sangre de Cristo". Cada sorbo es la resurrección, el elemento que falta para seguir adelante. Es un alivio, un milagro
Al improvisado recipiente comunitario, cada uno lo trata como si fuese una novia. Cierran los ojos y posan sus labios sobre el extremo filoso sin miedo a resultar lastimados. En el rostro del "amante" de turno se ve reflejada la satisfacción y el placer por tenerla en sus manos. Con los ojos cristalinos y confundidos por las curvas del envase, sienten que frente a ellos está la mujer de sus vidas. Con mucho cariño y un dejo de nostalgia la van pasando de mano en mano, de boca en boca, de corazón en corazón. Es un trofeo, lo más preciado del momento. Culpable de la alegría, del centenar de risas y de la cantidad justa de energía que se necesita para una tarde cálida y húmeda de otoño. Razón de una reunión con compañeros del mismo palo. Es la coincidencia pasional de la mayoría del lugar, una excusa para asistir a la  Av. 9 de julio y brindar por los trabajadores.

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